Carlos Mérida
1891 – 1984
Mérida quería ser músico. Estudió piano de niño en Guatemala hasta que una esclerosis auditiva progresiva le fue cerrando el oído, y con él, esa vocación entera. Se pasó a la pintura casi por descarte, y sin embargo esa formación musical nunca lo abandonó, sus composiciones geométricas maduras, con su ritmo de líneas repetidas y bloques de color, se leen como partituras visuales de alguien que aprendió a pensar en compases antes de aprender a pintar.
Llegó a México en 1919 y participó, junto a Diego Rivera, en los primeros murales del movimiento. Pero tras un segundo viaje a París en 1927, donde convivió con Paul Klee y Joan Miró, abandonó la narrativa política del muralismo para desarrollar un lenguaje propio, abstracción geométrica pura, cargada de raíces mayas y quichés. Fue director de la Galería del Teatro Nacional de México y de la Escuela de Danza. Murió en la Ciudad de México en 1984, a los noventa y tres años.