Alfredo Castañeda
1938 – 2010
Castañeda llegó a la pintura por la arquitectura. Se tituló en la UNAM a mediados de los años sesenta y ejerció el oficio en un despacho propio, pintando en sus horas libres, hasta que un socio suyo, yerno de Inés Amor, lo llevó a exponer en la Galería de Arte Mexicano en 1969. Vendió la mitad de las piezas sin ser conocido, y fue la propia Amor quien le aconsejó dejar la arquitectura por completo.
Su pintura regresa una y otra vez a una sola figura que se multiplica, se observa a sí misma, se desdobla. No es el ejercicio de un surrealista en busca de lo onírico por el gusto de la extrañeza, sino el de un lector obsesivo de textos místicos y teológicos que encontró en el óleo una manera casi matemática de resolver una pregunta sobre la identidad. Pasó sus últimos años en Madrid, donde murió en 2010, y donde su obra sigue siendo uno de los pilares del mercado secundario de la GAM.